domingo, 29 de mayo de 2016

Provincias Unidas del Río de la Plata, 1816

Querido diario:

             Recuerdo mis tiempos de lucha por la liberación... por la independencia... para por fin librarnos de los desgraciados españoles que me habían quitado absolutamente todo...

             Principalmente memoro cuando luché en la guerra de la independencia comandando a los guerrilleros en las Provincias Unidas del Río de la Plata... me otorgaron allí el grado de Teniente Coronela por mi coraje y sacrificio, y dejando de lado la soberbia, gracias a mis hazañas.

             Crueles épocas... si las habré pasado... mi fuerza de voluntad era lo único que me mantenía erguida y de pie... tal es así que cada tanto un mérito recibía, sea el nacimiento de mi quinta hija o una victoria, satisfacía mi hambre de justicia.

             Momento inolvidable aquel en el que el mismísimo General Manuel Belgrano me hizo la entrega de su sable en reconocimiento de mi labor... para mí no era una labor, sino un deber y obligación defender a la Patria... El General comprendía mejor que nadie lo que sentía, compartíamos la misma pasión, esa pasión indestructible dentro de nosotros que nos presentaba como personas frías. Sin embargo, nadie mejor que nosotros conocía al sufrir..., al dejarlo todo..., al sacrificio..., al olvido..., pero todo valía la pena al ver en el final del camino una salida, una meta, conseguir a la amada independencia..., a la anhelada paz..., y a la esperada libertad.

             Ese sable... qué de anécdotas compartí con él, me llenaba de valentía y poder solo sostenerlo entre mis manos... verme reflejada en él agrandaba mi espíritu, y de alguna manera sanaba lo sufrido en tiempos pasados. Me acuerdo como si hubiese sido ayer cuando lo utilicé en la Batalla de Villar y de la Laguna, tan ciega estaba por su uso que me hirieron. Consecuente de esto me tomaron como prisionera.

             Mis tiempos en la prisión reprimieron gran parte de mis energías, si bien no fue el hecho que más dolor me provocó en la vida, no fue para nada agradable estar encerrada ahí como un pobre animal metido en una jaula esperando a que le den de comer o saquen a pasear. Nadie tenía consideración con nadie y menos la iban a tener conmigo, su opositora. Me dediqué a pensar, a reveer algunos hechos y fascinarme por algunos otros... también lloré, mis sentimientos parecían pedir a gritos ser expresados... y así lo hice. Repetía mentalmente en la oscuridad de la cárcel: "Juana, sos fuerte, acordate del pacto que tenías con tu familia, por ellos tenés que luchar, no te olvides del lema que los atará por siempre: dispuestos a darlo todo por la Patria".

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Manuel Belgrano

Juana Azurduy y su Sable

Juana Azurduy partícipe de una de las guerras

Juana Azurduy y su Sable


http://www.minutouno.com/notas/33871-manuel-belgrano-un-heroe-que-murio-dinero-su-lapida
http://www.santacruz.gob.bo/autonomica/bicentenario/datoshistoricos/recorrido/contenido.php?IdNoticia=3836&IdMenu=204000#ancla
http://blogsdelagente.com/agencianotiofer/2010/05/25/el-25-de-mayo-de-1862-muere-dona-juana-azurduy-a-los-82-anos-en-la-mayor-pobreza/
http://la5tapata.net/las-mujeres-que-la-matria-pario-y-la-patria-olvido/

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